
No subestiméis el poder de los peluches… Los peluches, por sus características especiales y únicas, son susceptibles de proclamarse los nuevos herederos del planeta Tierra o de los apartamentos espaciales en la Luna. Existen multitud de evidencias al respecto que, junto con las del calentamiento global y la existencia de formas de vida aniquiladas en Marte por los experimentos espaciales, nos auguran un futuro nada esperanzador.
Hay científicos que afirman que no podemos desaparecer porque siempre estaremos bajo la protección de El Monolito, pero es posible que éste ya haya comprobado la posible inteligencia superior de esta nueva especie y decida no darle otra oportunidad a la humanidad. Por otra parte, rigurosos estudios realizados desde el ámbito de la paraciencia sostienen que la reencarnación está en disposición de salvar a nuestras desterradas almas metiéndolas en los nuevos y compactos contenedores de bola de pelo aterciopelada: sería la reenpelación. Con p.
La superioridad de los peluches está poniendo en jaque a la comunidad científica, y no es para menos. A pesar de parecer tiernos y delicados, tienen una estructura molecular especial que les atorga un extraordinario aguante físico en las situaciones límite. Se ha contabilizado que siempre hay uno o varios supervivientes peluche entre los escombros de un desastre natural o guerra nuclear. Al mismo tiempo, se ha comprobado una resistencia inusitada a contraer enfermedades. Médicos de todo el mundo observan atónitos como los peluches de un niño con gripe campan a sus anchas por su cama sin necesidad de medicamentos ni bolsas de agua fría que bajen un posible estado febril. Y las evidencias pueden ser aún más demoledoras en el momento en el que se estudie a fondo el potencial de su capacidad de camuflaje, imitando a la perfección el cuerpo de mamíferos, anfibios e insectos, que los pueden proteger de los posibles depredadores existentes en su, de momento, hábitat doméstico.
Pero a pesar de la evidencia científica, cualquiera podría dudar de la persistencia en el tiempo de una sociedad formada por peluches y gobernada por peluches. Numerosos sociólogos se han apresurado a lanzar hipótesis sobre las sociedades peluchiles, y han llegado a afirmar que los peluches podrían ser indestructibles, debido a su natural unión y amorosa convivencia. En ellos sí que se cumple la famosa consigna “haz el amor y no la guerra”, y por este hecho se consideran tan evolucionados como los bononos. De la misma manera, no existiría el concepto de pelufobia, pues no habría discriminaciones sociales en una sociedad tan heterogénea en cuanto a formas, colores, tamaños… La no necesidad de crear un Gran Peluche al cual venerar y adorar dentro de estas sociedades peluchiles está creando una verdadera escisión dentro de las actuales religiones monoteístas, y la reacción desde sus respectivos centros neurálgicos promete ser devastadora.
Parece ser que estamos abocados de manera ineludible a nuestra extinción y a que otra especie superior tome el testigo. Ante este panorama desolador para el ser humano, nos tendremos que preguntar qué hemos hecho mal y si aún estamos a tiempo de corregirlo.
